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91/365 Muerte de unos zapatos


¡Se me mueren!
Han vivido
Con fidelidad: cristianos
Servidores que se honran
Y disfrutan ayudando,
Complaciendo a su señor,
un caminante cansado,
A punto de preferir
La quietud de pies y ánimo
Saben estas suelas.
Saben
De andaduras palmo a palmo,
De intemperies descarriadas
Entre barros y guijarros.
Languidece en este cuero
Triste su matiz, antaño
Con sencillez el primor
De algún día engalanado.
Todo me anuncia una ruina
Que se me escapa.
Quebranto
Mortal corroe el decoro.
Huyen. ¡Espectros zapatos!
Jorge Guillén.

73/365 Una mirada


Una mirada
La perdí de mi vida;
en vano en los plurales rostros,
el fulgor busco de su fluido divino;
no hay copias de sus ojos;
tan sólo un hombre vino con ellas a la tierra;
no hay pupilas iguales.
Redondo el globo banco, mundo que anda despacio;
y la pupila aguda, cazadora y ceñida;
y la cuenca de sombras por rayos recorrida.
(Pretextos de que nazca la llama y logre espacio.)
No más bellas que tantas otras bellas pupilas.
Tantas. Si las prendieran en desusadas filas,
como collar del mundo, serían su atavío.
Pero lo que adoraba no es lo mejor:
yo busco un modo de asomarse;
el luminoso y fuscores plandor de dos únicos orbes
lo que era mío.
-Alfonsina Storni-

72/365 El talismán I

El talismán de tu piel me ha dicho...
Que soy la reina de tus caprichos
Yo soy el as de los corazones
Que se pasea en tus tentaciones
El talismán de tu piel me cuenta
Que en tu montura caerán las riendas
Cuando una noche de amor desesperados
Caigamos juntos y en redados
La alfombra y alrededor, acabarán desordenados
Cuando una noche de amor que yo no dudo
La eternidad venga seguro
Tú y yo, el destino y el corazón,
seremos uno

Rosana Arbelo







71/365 Los días sin sol


El lobo blanco del invierno,

el lobo blanco viene,

con los feroces ojos inyectados

en sangre helada, fijos y crueles.

¡Maldito lobo invierno, que te llevas

los viejos y los débiles!
¡Reunámonos, que todos

tengan una familia,un libro y fuego alegre!
Y mientras, fuera, el hacha

el tronco seco hiende,

que será rojo en el hogar, cerremos

la puerta y el balcón... ¡Dios no nos quiere!
¡Tregua! Seamos amigos...

La tibia paz entre nosotros reine

en torno de la lámpara, que esparce

la tranquila poesía del presente.
Y tú, mi amada, cuyos rojos labios

son ya la sola flor, dámelos..., ¡quiéreme!...
¡Que el lobo blanco del invierno

el lobo blanco viene!
Manuel Machado

70/365 La voz cruel


Alzan la voz cruel

quienes no vieron el paisaje,

los que empujaron por el declive pedregoso

la carne ajena,

quienes debieron ser almas de todos

y se arrancaban de ellos mismoscuerpos parásitos

para despeñarlos.
Mil muertos de sus vidas brotaban

,mil muertos solitarios

que miraban desde el suelo,

durante el último viaje,

la colosal estatua a la injusticia.
No eran muertos,

eran oprimidos,

seres aplastados,

ramas cortadas de un amante o de un padre,

seres conducidos por un deseo imposible,

topos de vicio

que no hallarán la luz

por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel

quienes no vieron el paisaje,

los que triunfaron

por la paz interior de sus mentiras.
¡Oh mundo desigual!

Mis ojos lloren

el dolor, la maldad

la verdad humana.

Manuel Altolaguirre

68/365 La vida es sueño


Uno de mis poemas predilectos de la edad escolar, fue el monólogo de Segismundo de "La vida es sueño" de Calderón de la Barca. Por ello no podía faltar en esta selección que conlleva el reto de un poema y una foto diaría durante un año.
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así
qué delito cometí contra vosotros naciendo;
aunque si nací,
ya entiendo qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿Qué privilegios tuvieron
qué yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿Yteniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevida y crüel
la humana necesidad le enseña
a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿yTyo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas, bajel de escamas,
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿Y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huida;
¿Y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón,
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
Pedro Calderón de la Barca

67/365 Un Poema es una Ciudad

Un Poema es una Ciudad
Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y periodos de ahogo,
un poema es una ciudad en guerra,
un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj,
un poema es una ciudad ardiendo,
un poema es una ciudad bajo las armas y sus barberías llenas de borrachos cínicos,
un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo por las calles como Lady Godiva,
donde los perros ladran en la noche y persiguen la bandera;
un poema es una ciudad de poetas, muchos de ellos muy similares y envidiosos y amargados... un poema es esta ciudad ahora, a 50 millas de ninguna parte a las 9:09 de la mañana,
el sabor a licor y cigarrillos, sin policía, sin amantes, caminando en las calles,
este poema, esta ciudad, cerrando sus puertas, fortificada,
casi vacía, enlutada sin lágrimas, envejecida sin pena,
las montañas rocosas, el océano como una llama de lavanda,
una luna carente de grandeza, una leve música de ventanas rotas...
un poema es una ciudad,
un poema es una nación,
un poema es el mundo...
y ahora pongo esto bajo el cristal para el loco escrutinio del editor
y la noche está en cualquier lado
y lánguidas damas grises se alinean
el perro sigue al perrro al estuario
las trompetas anuncian los patíbulos
mientras los hombrecillos deliran sobre cosas que no pueden hacer.

Charles Bukowsky

66/365 La cajita de Olinalá


Cajita mía de Olinalá,

palo-rosa, jacarandá.
Cuando la abro de golpe

da su olor de reina de Sabá.
¡Ay, bocanada tropical

clavo, caoba y el copal!
La pongo aquí, la dejo allá;

por corredores viene y va
Gabriela Mistral

65//365 Condicional

Cogiendo el guante de Melissa he buscado la foto que acompañe a este hermoso poema de Gerardo Diego, para dedicarsela.

Un reloj abandonado de las horas

Caerá sobre tus rodillas el retrato de tu madre muerta

Si arrancas ese botón umbilical de tu chaleco

Cuando nadie le observa entre las hojas

Verás cerrarse uno a uno los ojos de las esponjas

Si averi ...guas a fuerza de contemplarlo largamente

El oleaje sin espuma de una oreja querida

Se te iluminará la mitad más íntima de la vida

Si mondas esta tarde una naranja con los dedos enguantados

A la noche la luna sigilosa

paseará por la orilla del río cogiendo

anillos de viudas y proyectos

de lentos crisantemos

Si por ventura quieres

Gozar del privilegio último

De los reos de muerte y de los corderillos

No olvides cercenarte tus auroras más puras

Y tus uñas más fieles

No lo olvides

Gerardo Diego

64/365 El sol


A plena luz de sol sucede el día,

el día sol, el silencioso sello

extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,

con tanta claridad destinada

que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,

en dos esferas negras o amarillas

sino que lo mantengo a plena luz

como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos,

puse los pies en un país tan claro

que hasta la noche era fosforescente

sigo oyendo el rumor de aquella luz,

ámbar redondo es todo el cielo

el azúcar azul sube del mar.

Otra vez, ya se sabe, y para siempre

sumo y agrego luz al patriotismo

mis deberes son duramente diurnos

debo entregar y abrir nuevas ventanas,

establecer la claridad invicta

y aunque no me comprendan, continuar

mi propaganda de cristalería.

No sé por qué le toca a un enlutado

de origen, a un producto del invierno,

a un provinciano con olor a lluvia

esta reverberante profesión.

A veces pienso imitar la humildad

y pedir que perdonen mi alegría

pero no tengo tiempo, es necesario

llegar temprano y correr a otra parte

sin más motivo que la luz de hoy,

mi propia luz o la luz de la noche

:y cuando ya extendí la claridad

en ese punto o en otro cualquiera

me dicen que está oscuro en el Perú,

que no salió la luz en Patagonia.

Y sin poder dormir debo partir.

para qué aprendería a transparente!

Hoy, este abierto mediodía vuela

con todas las abejas de la luz,

es una sola copa la distancia,

al territorio claro de mi vida.

Y brilla el sol hacia Valparaíso.


Pablo Neruda

63/365 Niñez perdida


Vuelvo a ti, mi niñez, como volvía
a tierra a recobrar fuerzas Anteo;
cuando en tus brazos yazgo,
en mí me veo,
es mi asilo mejor tu compañía.
De mi vida en la senda eres la guía
que me apartas de todo devaneo,
purificas en mí todo deseo,
eres el manantial de mi alegría.
Siempre que voy en ti a buscarme, nido
de mi niñez, Bilbao, rincón querido
en que ensayé con ansia el primer vuelo,
súbeme de alma en flor mi edad primera
cantándome recuerdos, agorera,
preñados de esperanza y caramelo.


(Miguel de Unamuno)

62/365 Poema 17


Una a una

aparecen ante mí.

¡Cómo puedo soportar tanta dicha!

Esperaban en algún lado, quizás fuera

o perdidas dentro.

Salen de todas partes como libélulas amarillas.

Son alegrías que se retuercen y recorren mi mente;

y trepan por las asas

que antes sujetaron pena,

y ahora fabrican naranjas en mis ojos.


Antonio Alberca del Blog BurroconV

61/365 Insomnio


Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.
Gerardo Diego

60/365 nubes

Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.
Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.
Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,
palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole la vida
su perpetuo movimiento.
Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,José Hierro?
José Hierro

59/365 Nanas de la cebolla


NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha cerrada y pobre;

escarcha de tus días y de mis noches.

Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre mi niño estaba.

Con sangre de cebolla se amamantaba.

Pero tu sangre, escarchada de azúcar,

cebolla y hambre.
Una mujer morena, resuelta en luna,

se derrama hilo a hilo sobre la cuna.

Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho.

Es tu risa en los ojos la luz del mundo.

Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio.
Tu risa me hace libre, me pone alas.

Soledades me quita, cárcel me arranca.

Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada más victoriosa.

Vencedor de las flores y las alondras.

Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor.
La carne aleteante, súbito el párpado,

el vivir como nunca coloreado.

¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño. Nunca despiertes.

Triste llevo la boca. Ríete siempre.

Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto, tan extendido,

que tu carne parece cielo cernido.

¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes con cinco azahares.

Con cinco diminutas ferocidades.

Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.
Frontera de los besos serán mañana,

cuando en la dentadura sientas un arma.

Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.
Vuela niño en la doble luna del pecho.

Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho.

No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.

Miguel Hernández

58/365 Fuego y hielo


Unos dicen que el mundo terminará en fuego,

otros dicen que en hielo.

Por lo que he gustado del deseo,

estoy con los partidarios del fuego.

Pero si tuviera que sucumbir dos veces,

creo saber bastante acerca del odio

como para decir que en la destrucción

el hielo también es poderoso

Y bastaría.


Robert Frost

57/365 Las máscaras del vacío


A menudo, en la retracción de mí mismo,

se me aparecen las máscaras del vacío.
Las máscaras que adquiere el vacío no son plenas.

No le resulta necesario.
Unos rasgos ínfimos procuran enmascararlo; y lo logran.

Seguramente allí está, casi podríamos olvidarlo…
Habitualmente esas máscaras vienen de dos a dos
y se imprimen, sutiles aunque duras, en el disco terminado del universo.
Podríamos creer que son gestos,

álgebra de gestos detenidos en un cataclismo pompeyano.

Pero no hay huella alguna de cataclismo.
Al contrario, una extraña movilidad,
y por todas partes dentro del mismo Espectro del poder,
la espantosa succión del vacío.
También están los desiertos matinales, tapados de animales muertos…

Henri Michaux

56/365 Rapa Nui


TEPITO-TE-HENÚA, ombligo del mar grande,

taller del mar, extinguida diadema.

De tu lava escorial subió la frente

del hombre más arriba del Océano,

los ojos agrietados de la piedra

midieron el ciclónico universo,

y fue central la mano que elevaba

la pura magnitud de tus estatuas

Tu roca religiosa fue cortada

hacia todas las líneas del Océano

y los rostros del hombre aparecieron

surgiendo de la entraña de las islas,

naciendo de los cráteres vacíos

con los pies enredados al silencio.

Fueron los centinelas y cerraron

el ciclo de las aguas que llegaban

desde todos los húmedos dominios,

y el mar frente a las máscaras detuvo

sus tempestuosos árboles azules.

Nadie sino los rostros habitaron

el círculo del reino. Era callado

como la entrada de un planeta, el hilo

que envolvía la boca de la isla.

Así, en la luz del ábside marino

la fábula de piedra condecora

la inmensidad con sus medallas muertas,

y los pequeños reyes que levantan

toda esta solitaria monarquía

para la eternidad de las espumas,

vuelven al mar en la noche invisible,

vuelven a sus sarcófagos de sal.

Sólo el pez luna que murió en la arena.

Sólo el tiempo que muerde los moais.

Sólo la eternidad en las arenas

conocen las palabras:la luz sellada,

el laberinto muerto,

las llaves de la copa sumergida.


Pablo Neruda

55/365 La llave en Salónica


Abarbanel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.
Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.
Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario
que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.

J.L.Borges

54/365 Nubes


Yo pastor de bulevares
desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolares
Todo había cesado
Mi cuaderno única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma
Yo pensaba en los lechos sin rumbo
siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas
Yo pensaba en mis nubes
olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo
Pero para volar
es menester que el sol penduley que gire en la mano nuestra esfera armilar
Todo es distinto ya
Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella
Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías
Todo tiene que llegar
El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla
Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho
Las olas dan la vuelta al mundo
Yo me iría con ellas
Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo
Dejadme recostado eternamente
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.
Gerardo Diego